Skip to content

Miedo Al Miedo

By Silverio.

February 14, 2010

Por fin, el Partido Popular Democrático se definió. Ahora sabemos que hay tres grupos dentro de ese Partido: los que tienen miedo, los que le tienen miedo al miedo y los que ya no tienen miedo. Los que tienen miedo fueron contaminados con ese virus desde el mismo nacimiento del ELA, en medio de la Guerra Fría, donde el fantasma del comunismo no dejaba dormir a muchos. “Si te quedas solo, sin la protección del Tío Sam, te come el Cuco Comunista”, nos decían. Mucha gente compró el cuento y le trasmitió el virus a sus hijos y a los hijos de sus hijos. El comunismo prácticamente desapareció de la faz de la tierra. Aún así, los contaminados siguen teniendo miedo. Pero son salvables.

El conocimiento que surge de la experiencia, abonado con la lectura y con la inspiración de las causas verdaderas, les liberará. Los que le tienen miedo al miedo tienen los conocimientos para liberarse de esa cadena, pero acomodan sus posiciones ideológicas para que, los que ellos entienden que tienen miedo, los apoyen en sus aspiraciones electoreras. Esta es la negación misma de lo que es ser líder. El líder viene llamado a abrir caminos, a liberar mentes, a crear una visión y lograr que otros la tengan. El dirigente que sólo se mueve en la dirección del viento nunca llegará a ser líder. Un buen día se darán cuenta que ese pueblo que subestimaron les pasará por el lado, si es que se echan a un lado, pues sino, les pasarán por encima. Los que perdieron el miedo han entendido lo que Einstein dijo: “con los mismos pensamientos que creamos un problema no lo podemos resolver”. Esos se mueven ya, sin ataduras, en la búsqueda de soluciones a los problemas que el miedo creó. La cúpula del momento del Partido Popular, por tenerle miedo al miedo, ha diseñado unas definiciones del ELA que pretende atraer a los que ellos creen que tienen miedo y rechaza a los que ya perdieron el miedo. Los nuevos ideólogos usan resoluciones de la ONU de forma acomodaticia, desvirtúan la palabra Soberanía y se entregan a un espejismo al que le llaman Pacto del Futuro, que no es otra cosa que un “wish list”, donde la última palabra la tiene el Congreso de los Estados Unidos. Los otros días fui a un banco a renegociar una hipoteca. Yo iba con mi “wish list” a firmar ese Pacto del Futuro que me ataría por los próximos 20 años. Yo quería un interés más bajo, cero gastos de cierre, libertad para saldar la deuda cuando quisiera, en fin, buscaba el préstamo ideal. Luego de mucho conversar me di cuenta que, dentro de las normas de aquel banco, no tenía mucho que lograr. Ellos eran los dueños y tenían la última palabra. Pero, a pesar del poder y del dinero que tenían, allí frente a frente, de tú a tú, yo tenía la soberanía para levantarme de la mesa y buscar otro banco que me diera lo que yo quería. Y así fue. Luego de recorrer varias instituciones financieras logré lo que quería. El “wish list” que plantea el Pacto del Futuro del nuevo PPD no te permite irte a otra institución bancaria a buscar un mejor trato. Es un pacto dentro de las reglas de juego de esa institución que son los Estados Unidos y su Congreso. Sin la Soberanía previa, reconocida por ellos y por la comunidad internacional, que nos permita sentarnos a negociar de tú a tú, cualquier cosa será un ejercicio colonial donde la última palabra la tendrá el Congreso. ¿Cómo es posible que gente inteligente se niegue a tener la total Soberanía con la cual negociar lo que libremente deseen con la otra parte? La única explicación es el miedo, y el miedo al miedo. Parece que doña Inés María Mendoza conocía de los efectos del virus con el que se había contagiado su partido y en un momento histórico decidió gritar a los cuatro vientos: ¡Sin Miedo! Esa consigna tiene ahora más vigencia que nunca, pues Puerto Rico, como bien dijo el gobernador Luis Fortuño, “arrancó y no lo para nadie”, pero al despeñadero. La única forma de construir un nuevo país de las ruinas en que lo ha sumido el miedo es… ¡Sin Miedo!

No related posts.