De La Inercia
By Rey Andujar.
June 5, 2010
Parto desde la idea que (re)afirma el libro como tecnología no obsoleta. Un texto no es sólo cara y papel; trama o metáfora: un libro son las ideas que le estructuran. He aquí la pertinencia en estos momentos atribulados, de Martí, de Ortega & Gasset, de Matos Paoli, de Ángelamaria Dávila.
¿Cuánta más tinta, sangre, debe invertirse en Puerto Rico, en la República Dominicana, en Haití, para que logremos ponernos de acuerdo ante el atropello? Este asunto de la inmediatez que los tecnólogos en nuestras instituciones mal proponen, pretende que se pase por alto la existencia de un mañana; aunque el futuro sea nefasto y sin garantías. ¿Qué recursos tendrá nuestra descendencia a este paso? Ante la oficialidad funcionando como una maquinaria aceitadísima, alerta, ofensiva, respondemos con un afán de individualidad que podrá ser loable pero no es suficiente. Hace falta que dejemos la desconfianza y el avanzar en grupúsculos para montarle una seria barrera a nuestros gobernantes.
El gobierno de Puerto Rico es uno criminal y hay que alarmarse porque la definición de crimen en el diccionario avala lo expuesto. Criminal, me permito repetir. El mandato de Leonel Fernández en Dominicana, carece de buenas o claras intenciones. Si se necesita mentir, usar subterfugios, defender con patrañas la presencia en el poder, entonces, no se es honorable. Hay que preguntarse si la ausencia de humanismo, de poesía, de coraje, de un pueblo, es razón suficiente para que el mismo sea arrasado; manejado por una oligarquía de semianalfabetos que tiemblan ante el exceso de ceros en un cheque.
Cuando un país carece de pensadores y éstos son reemplazados por notarios, secretarias, ex–comediantes y gerentes, que no pueden construir una oración coherente, no va hacia delante. En estos casos, el retroceso es más que una figura poética. Es la realidad más contundente. Quien quiera formarse una idea busque noticiarios desde mayo hasta hoy: elecciones compradas; fraudes salariales en el Ministerio de Trabajo; encubrimiento estatal, judicial, militar, policial y político del narcotraficante Figueroa Agosto. La red cibernética está ahí y en ocasiones es pertinente acceder a la misma para algo más que mirarse en un álbum de rostros. Y para hablar de Haití, lamentablemente basta una palabra: Haití.
El estudiantado que en la Universidad de Puerto Rico se mantiene, cual estandarte, ratifica la idea de que si se puede, se debe. Esto es, porque la descaradez, la parsimonia, la abulia de los elegidos, ya sean presidentes, alcaldes, secuaces o legisladores, debe, y va a unirnos; porque hay que tener fe en las consignas, en la educación, en el amor, en las pancartas, en los gestos inútiles. Ese día tiene que llegar. El día en que sin olvidar que somos dominicanas, puertorriqueños, nuyoricans, maestras, trabajadores, homosexuales, madres, fundamentalistas, podamos vernos a la cara y medirnos de hombro y nombre a la altura que se merecen nuestras naciones –Puerto Rico es también una nación– avanzaremos sin violencia; porque nuestra gente no se la merece. Nos levantaremos a reclamar un pedazo de tierra que de orgullo nos abrase las palmas; un pasaporte que no nos llene de vergüenza a la hora de zarpar.
El autor es antillano.

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