En Busca De Intelectuales Cafres
By Rafvs.
May 28, 2010
Por favor, como si las cosas no estuvieran ya confundidas lo suficiente, como si el mundo necesitara la opinión de otro filólogo más tanto como necesita otro pozo petrolero en el Golfo. Apenas me acabo de topar, maldita sea, con las palabras de Bernat Tort en Diálogo digital y mi reacción inicial es: ¿Oye Tort, estás seguro de que tó esa droga que nos metimos en la yupi cuando corrías esnú por el campus como hada madrina de Peyton no te ha fundido una o dos tres mil millones de neuronas?
Hablar de la censura como requisito de democracia. ¿Río o lloro? No sé, me parece que lo que me espera es pura insomnia si los pensadores del futuro son de esta calaña. Y todo porque lo invitaron a este espacio y no encontró mentes dignas de sus sapiencias filológicas. ¡Já! Criticar al Jean Vidal, cuyos textos producen en mí escalofríos pero que a la hora de la verdad es igualito a Tort, pero del otro lado de la moneda.
Esto es un caso de que dos jueyes en la misma cueva no quieren compartir el canvas de las paredes. Y por supuesto, uno de los jueyes saca el mataburros y habla lindo y bonito, como de seguro lo entrenaron en todas esas aulas sacrosantas del “jayer edukeyshon”. Sin embargo, loco, las palancas se te ven a media milla de distancia, así que no pelees tu naturaleza, asume tu estado de gracia de ser un juey con palancas que camina para el lado.
A veces la Academia es lo peor que le puede pasar a un individuo. Prefería el Tort performativo, siempre complacía a las huestes mironas con un poco de nudismo. Tal vez eso ayudaba a romper las barreras sociales en cuanto a la belleza del cuerpo o algo así, qué se yo. Prefería al Tort que oficializó su matrimonio en un círculo de fuego y amigos.
Este nuevo Tort, con ínfulas de Caudillo del Pensamiento mete miedo, igualito que el Jean con sus teorías rayanas en un neofacismo dizque benévolo. Por lo menos el Jean no me censura, me edita, y lo hace bien. Agua me caerá desde la trillada izquierda anacrónica que representa un Tort filólogo y bien vestido, cuyo único argumento es que no le gusta lo que ve en el espejo. Tal vez por eso es que me publican en La Acera y no en Diálogo Digital. Y conste que DD está haciendo, dentro de todo y a pesar de coemierderías intelectualoides como la de Tort, muy buen trabajo.
Aquí en La Acera se está bien, rodeado de trogloditas y cuneteros. Por lo menos no hay pretensiones, sólo palabras.
Todo esto me recuerda una canción de Súperaquello, cuya lírica podrá iluminarnos más de lo que pueda escribir el Tort en esta o cualesquiera de sus futuras encarnaciones, una linda canción que se titula “Como campana”, del disco Bien Gorgeous (uf, mientras más lo pienso, mejor le cae al Tort esta cancioncilla). Leamos, pues:
“No hay nada que me joda más, que cuando hago lo que le critico a los demás. Cierro el pico, si no tengo nada bueno que aportar”. (repetir)
Ahora me excusan que he estado por meterle el ojo a ese artículo de “Why do Men Cheat?” y me parece que no hay mejor momento que el presente.
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