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Las Carpetas: 23 Años Despues Y El Temor Sigue

By Jean Vidal.

March 29, 2010

Ya hace 23 años que el Pueblo de Puerto Rico se percató de la desgracia constitucional que fue el “Carpeteo” por parte de su gobierno, y 23 años más tarde, el trauma de la persecución sigue vivo en las mentes de quienes lo sufrieron y de los hijos de aquellos que lo vivieron.

Para aquellos que se rascan la cabeza pensando “Carpe-guat?”, pregúntenle a sus padres y acto seguido, vayan a Borders y compren Las carpetas: persecución política y derechos civiles en Puerto Rico. En síntesis, por décadas, el Gobierno de Puerto Rico mantuvo un patrón de investigación, espionaje, hostigamiento y recopilación de información sobre cualquier ciudadano que se sospechaba de ser independentista, socialista, comunista o “subversivo”.

Si se sospechaba que de ti, la policía empezaba a observarte. Luego llamaban a tus vecinos y les preguntaban por ti bajo la excusa de que pensaban que “por ahí vive un fulano de tal” (nombre falso) para que el vecino diría “Mijo, ¡no! El que vive ahí es Pedrito, si es medio pipiolo pero es un pan de Dios”. Ya con eso, la policía confirmaba el carácter sospecho de la persona. Entonces, de ahí empezaban a seguirte, hostigar tu familia, tu patrono y lentamente, iban haciendo tu vida un infierno. Esto no fue el Chile de Pinochet ni la Cuba de Fidel. Esto fue el Puerto Rico de Muñoz, Ferré, Barceló y Cuchín.

23 años más tarde, muchos de mi generación (que sólo vivimos la época de niños y muchos nunca sentimos el “cantazo” directamente) vivimos con el pensamiento en la mente. “¡Cuida’o! Sigue metiéndote en esas marchas que te van a carpetear” se escucha a menudo. A diferencia del “McCarthyism” de los Estados Unidos, nuestro pequeño tamaño hizo que todo el mundo conociese a alguien que fue afectado por esta aberración gubernamental, por lo que en nuestro caso, “it hits close to home”. Algunos dirán que ya pasó, que debemos mirar adelante.

Uno no puede caminar hacia adelante si no se cura las heridas.

Se ha hablado mucho del tema de las “carpetas” desde su descubrimiento, pero su enfoque ha sido limitado a como afectó a “un pequeño sector” (ie. el sector problemático). Aunque bien las personas fichadas eran de un sector minoritario, esas personas tenían familias y amigos que fueron afectados, y esas personas pertenecían al “sector mayor” de la población. No podemos limitar la discusión a los verdes nada más. Esto es un tema de los azules, los rojos, los naranjas y hasta los negros que no existen en el Censo. Ésta es una desgracia que le cayó a todo Puerto Rico, no sólo a los que se atrevieron a pensar diferente. Es increíble e imperdonable que al día de hoy aún estemos pensando (aunque lo disfrazamos de broma) que nuestro Gobierno está manteniendo fichas sobre sus ciudadanos. No porque el Gobierno sea tan noble que sería incapaz, sino porque el mismo (y la sociedad) no han hecho lo suficiente para sanar la herida que causó la gran traición de los últimos cincuenta años, ni para restaurar la confianza que quedó enterrada con la revelación del 1987.

Nunca es muy tarde para empezar una conversación con el pueblo y con el gobierno mismo. Recordemos las carpetas y abramos el diálogo a todos.

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