Las Margaritas No Hablan Así: Conversación Con Nemir Matos Cintrón Y Luz María Umpierre
By Bea.
May 22, 2010
Manicured lawns of Long Island northern shore,/ a graying postcard /of the American dream (Marcelino No Bread No Wine, Nemir Matos Cintrón)
Era viernes, viernes del Festival de la Palabra, viernes del día del maestro y yo estaba libre, viernes de marcha al Jardín Botánico a la oficina del presidente; el viernes de mi cita con Luzma Umpierre y Nemir Matos Cintrón. Luzma Umpierre es de esas escritoras que intimidan, porque son brillantes, agudas y no comen mierda. Aprendí de ella por mi director de tesis doctoral Larry La Fountain y hace poco menos de un año nos encontramos en facebook y nos dimos el consabido apretón de manos virtual. Su fuerza se siente a través de la red cibernética. Estaba loca por conocerla, pero a la vez me daba una timidez glacial hacer el “approach”. Los que me conocen saben que no me intimido con facilidad…
Era viernes, eran las 5:30, mi cita con Luzma y con Nemir Matos Cintrón era a las 6:00 en el viejo San Juan y ahí estaba yo, atrapada en el tapón de la marcha justo al lado del Jardín Botánico.
El Festival de la Palabra me dio la excusa perfecta para conocerla. Sabía que venía acá por su participación en el mismo. Así que, sin mucho preámbulo, le pedí cita dos semanas antes para entrevistarla para cuando estuviese aquí (por facebook, obvio). Y me dijo que sí, y ahí fue que empecé a sudar frío. ¿Qué le iba a preguntar? ¿Cómo se siente ser la escritora lesbiana más ignorada (que no desconocida) en Puerto Rico, siendo de las más importantes? ¿Cómo ha hecho para sobrevivir a tanto prejuicio, a tanto empujón, a tanta violencia emocional? ¿Cómo se siente que le echen la culpa de lo que ha sufrido por “rocking the boat”? ¿Cómo se deshoja una margarita?
Poco antes de pedirle cita a Luzma Umpierre, había recibido un “friendship request” de una señora muy guapa, Nemir Matos Cintrón. Cuando vi el nombre me quedé pensando que lo había leído en algún sitio y a los cinco minutos me acordé que sí, que también por Larry lo sabía. Era una de las escritoras que discutía en su libro Queericans. Y me puse a leer algunos de sus poemas. Y me gustó la delicadeza, la honestidad, lo dulce de la poesía. Y escribía en inglés salpicado de español y vice versa, y según lo que leí en el libro de Larry, era de las primeras, sino la primera, poeta puertorriqueña en escribir poesía erótica lesbiana.
Entonces, cuando las vi juntas recitando, la noche que entrevisté a Achy Obejas, en el homenaje que el colectivo Homoerótica les hizo, me dieron ganas de patearme. Mientras ambas se turnaban, se contestaban, se complementaban en su lectura en Labiosas, yo me maldecía por ser tan ignorante de no ocurrírseme entrevistar a Matos Cintrón también.
Ese recital fue fabuloso. Nemir y Luzma recitaban poemas que parecían ser contestaciones exactas a lo que cada uno decía en el suyo. Su complementación era perfecta. Vuelo, un poema que logra embellecer la palabra crica ( y qué bueno) y los fragmentos de The Margarita Poems (aquél que dice, I love me, I love me not) parecían haberse escrito por dos personas que se pusieron de acuerdo.
Cuando Luzma, confirmándome (otra vez por facebook) la cita de ese viernes, me dijo que quería incluir a Nemir, brinqué porque no tuve que pasar trabajo para conseguirla. Ni que lo hubiese planeado.
Pues, allí estaba yo, con mi hija que volvía de pasar par de horas con una amiguita, tratando de llegar a tiempo a casa para dejarla para llegar al Viejo San Juan. Y no sé qué rayos me pasó que me metí por la 1 y me encontré con la marcha. En verdad sé que fue puramente psicológico; me sentía tan culpable por no haber ido a la marcha y haber optado por llevar a mi hija a jugar, que me metí en el tapón para expiar mi culpa. Era mi consciencia, mi super-ego haciéndome pagar.
Pero no calculé estar dos horas en el tapón. Y si me siento mal por no ir a las marchas de las causas que apoyo, me siento igual o peor de mal por llegar tarde. El chip boricua de la impuntualidad no me lo incrustaron, en su lugar tengo uno teutón. Me siento mal físicamente cuando estoy tarde para un compromiso. Y encima estaba tarde para ver a Luzma. ¡Horror! Me puse a llamar como una loca al hotel. La pobre recepcionista hasta me cogió pena.
Mientras, avanzaba en el tapón hasta llegar a la avenida Universidad, ¡por fin!, y de repente estaba rodeada de policías, que iban detrás de los marchantes quienes regresaban a la UPR. Créanme que eso no ayudó a mis nervios. En ese momento logré comunicarme con Luzma y explicarle mi situación. Fue muy comprensiva. Dejé tirada a mi pobre hija afuera de mi casa con mi esposo (qué es el ser más comprensivo del planeta) y salí como una loca para el Viejo San Juan. Llegué en 10 minutos. Me tardé más buscando parking en Ballajá que en llegar de Río Piedras al Morro.
Y ahí llegué, al Hotel Convento, a ver a aquellas dos poetas. Estuve nerviosamente esperando en la recepción, mirando los Campeches que tienen en el vestíbulo, cuando bajaron. Las saludé, nos fuimos a uno de los múltiples bares de allí y comenzamos a platicar. Lo primero que les pegunté fue qué cuántos años llevaban colaborando como poetas.
Uno. Sólo llevaban un año de colaboración. Es más, de conocerse en persona. Por poco me caigo de la silla cuando me lo dijeron. No lo podía creer y se los dije. Se miraron con cara de picardía y sentí que me estaba perdiendo de algo.
¿Sólo un año, en serio? Sí, en serio, es más, se habían conocido por facebook. Y tengo que admitir que me sentí bien confundida porque las mujeres que había visto recitar poesía en Labiosas parecían conocerse de toda una vida y haber compartido muchísimas experiencias juntas.
Pero no, no era así. Pero sí, sí habían ocupado los mismos espacios a través de los años, a veces a la vez, pero sin encontrarse. Y, pues, claro que iba a haber correspondencias.
La segunda parte de esta entrevista saldrá mañana, 23 de mayo del 2010.
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