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La Convivencia Urbana Y La Conciencia Comunitaria

By Bea.

April 10, 2010

Vivo en Santa Rita. He empezado ya varios blogs con esta oración. Vivo allí porque es conveniente económica y geográficamente para mí y mi familia. Es un área que me gusta, que es ciudad con espacio para los peatones, que tiene librerías, teatros, cafés, bares y restaurantes. Tiene mucho comercio de todo tipo y todo está a walking distance.

Y claro, tiene sus problemas: está sucia, las calles están llenas de hoyos, a cada rato se rompe un tubo y se tardan un año en repararlo (y no exagero). Hay que cerrarlo todo porque los pillos de poca monta te rompen un cristal por un poco de menudencia para su cura.

Ahora, todas esas cosas realmente no me molestan mucho. Me crié entre Río Piedras, Carolina y Santurce; soy citadina. La ciudad me gusta, entiendo sus desventajas y las acepto.

Lo que sí me molesta, y mucho, es la falta de urbanidad.

Según la Real Academia de la lengua española (digo, para tirármelo bien oficial):

urbanidad.

(Del lat. urbanĭtas, -ātis).

1. f.Cortesanía, comedimiento, atención y buen modo.

Urbanidad se deriva, a su vez, de urbe, de urbs, urbis en latín, que se refería a la ciudad física y también a las costumbres de la gente que la reside.

Perdonen el viaje léxico, pero es que en serio me puse a buscar algo que definiera precisamente mi descontento. Y ahí está, la carencia de urbanidad es lo que me mata de Santa Rita, de Río Piedras, de San Juan.

Vivimos en la ciudad, compartimos un espacio en la ciudad, querámoslo o no. El vecino es la persona más cercana que tenemos y es la persona que más impacto tiene en el lugar donde vivimos, fuera de nosotros mismos. Es lógico, es evidente, sin embargo vivimos en la ciudad como si fuéramos los únicos. O peor aún, como si los demás nos estorbaran y hubiera que quitarlos del medio para vivir.

Hoy contesté al status update de una de mis vecinas. Es graciosísimo, porque vivimos sólo a unas casas y sin embargo nos conocemos por facebook; nunca nos hemos visto en persona. Eso dice muchísimo de ambas, pero ese es tema para otro ensayo.

Pues ella se quejaba de nuestros adorados vecinos que ponen música a todo volumen temprano en la mañana un sábado. Sé quiénes son, los mismos que también los sábados en la tarde deciden que el resto de la calle debe escuchar claramente toda su colección discográfica. Mi respuesta a su update fue que a mí más me molestan los que me levantan a las 2, 3 y 4 de la mañana, de miércoles a sábado, cuando bajan de la avenida Universidad, cantando, gritando, etc.

Claro, estos no son mis vecinos literalmente. Sin embargo son los clientes de mis vecinos, los negocios de la Avenida Universidad. Aclaro que nunca me entero de nada de lo que pasa en la Avenida Universidad. Mi queja es por los que bajan de ella por mi calle.

Entonces, entro en un conflicto. Por un lado quiero que Río Piedras sea un área viva, que sea solvente económicamente, que produzca empleos para sus residentes, que la gente la visite y la conozca Río Piedras para que les importe.

Por otro lado, quisiera dormir. Sobre todo cuando tengo trabajo por la mañana ese día. No sé, dormir me gusta, por lo menos mis seis horas. Me pongo muy mal cuando no duermo. Ah, y también desearía que mis hijos durmieran sin que les interrumpiese el sueño una trulla de muchachos que se paran a hablar al frente de mi casa a toda boca a la media noche. Me da mucho trabajo dormir al chiquito, de cuatro años, cuando lo despierta el ruido.

Alguien me dijo por facebook que por eso se había mudado. Y, sí, hemos pensado en mudarnos, sobre todo los jueves a las tres de la mañana cuando nos despiertan los borrachos que bajan de los bares por mi calle.

Pero, primero, no es una opción tan fácil. Nuestro apartamento es baratísimo para lo espacioso que es y ese dinero que no gastamos lo usamos en la escuela de los nenes, la ropa de los nenes y los campamentos de los nenes. Ah, y para pagar agua, luz y teléfono. Que si no, no nos da.

Otra es que, ¿y por qué nos tenemos que mudar? No somos quienes estamos mal. ¿Por qué han de pagar los residentes la falta de urbanidad de los que visitan Río Piedras?

La falta de urbanidad es grave, no sólo en Río Piedras, sino en todo San Juan. Es parte de lo que nos hace infelices, en serio, porque se pega. Cuando he pasado el tercer mal rato del día, sea por un corte de pastelillo, porque alguien se me tiró encima con el carro y porque no me dejaron dormir, la urbanidad me falla. Es, entonces, una cadena.

Sin embargo, sin urbanidad no podemos funcionar en una ciudad. Los modales son el lubricante social, without them, we rub people the wrong way. Es así de simple. Es imprescindible que podamos negociar el espacio compartido. Parte de nuestro gran problema es, precisamente, que no queremos negociar espacio unos con los otros. La gente zarandea sus derechos como una bandera para justificarse cuando pisotea los derechos de los demás.

Entonces, no me gusta quejarme por quejarme. Hay que pensar en cómo podemos resolver este problema. Porque es un problema serio, uno que cuesta dinero y arruina recursos. Cuando alguien se estaciona frente a una residencia y estorba el paso de sus residentes, reduce la productividad de los mismos, al igual que cuando no los deja dormir. Estos residentes serán, entonces, los primeros que voten por el político que prometa la mayor represión en las calles, el toque de queda más retrógrado y las leyes secas más ridículas.

Y eso tampoco es bueno. La ordenanza que obliga a dejar de servir alcohol después de la media noche le ha costado el trabajo a muchos y las ganancias a otros más. Estamos hablando de gente que, al quedarse sin empleo, afecta a la economía porque deben depender más del estado y consumen menos.

Por otro lado, si todos los residentes se mudaran de Río Piedras. ¿Qué pasaría con ella? Sería una ciudad fantasma por el día, sería menos segura por la noche y afectaría los negocios, sobre todo los diurnos, porque los residentes también son clientes.

Y que conste que solamente me estoy limitando al problema específico de la falta de urbanidad de los visitantes de Río Piedras por la noche. No he hablado de los que tiran basura y afean la ciudad, ni de los que se trepan en las aceras y las rompen u obstaculizan el paso, ni de los que causan accidentes por ir con prisa o simplemente porque quieren pasar primero.

Pero, ¿qué hacer? Hay que crear conciencia. ¿Cómo? Bueno, los dueños de los negocios no pueden ignorar como estos impactan a los residentes. No es una buena política empresarial hacerlo, por las razones antes mencionadas. Los residentes nos debemos unir y entender que ser vecinos nos hace parte de una comunidad. Debemos involucrarnos en CAUCE, por ejemplo, debemos apoyar todo lo que refuerce a la comunidad y ayude a unificarla, como el Eco mercado de Santa Rita, o los negocios locales cuyos dueños se involucran más con esta comunidad.

Por eso es que prefiero comprar en la farmacia Mari, o la First Pharmacy, cuyos dueños residen aquí, que en Walgreens. Negociar con Walgreens sería siempre más difícil.

Los dueños de los negocios deben ser buenos vecinos. Deben promover la urbanidad entre sus clientes.  Deben unirse a los residentes para obligar a que la policía haga su trabajo.

Sí, la policía, que es muy buena para rajarle la cabeza a los chamaquitos del Café 103 por una infracción menor, pero que no aparecen cuando se les llama por violaciones a las ordenanzas municipales. La policía que pone multas selectivamente y sin ton ni son, la misma que hostiga a los que patrocinan los negocios de la Ponce de León pero se hacen de la vista larga con los borrachos que bajan por las calles residenciales alterando la paz a las tantas de la mañana.

Y no pretendo que el estado nos resuelva todos nuestros problemas, no. Sólo que haga su trabajo.

Ah, y que lo haga consistentemente. Si la policía en Puerto Rico fuera consistente al aplicar las leyes de tránsito en la ciudad, al igual que las ordenanzas y códigos de orden, créanme que todos seríamos mucho más felices. Al principio nos quejaríamos, claro, pues todos estamos acostumbrados a violar la ley. Pero una vez se cayera en la consistencia de seguir las leyes de la ciudad, apreciaríamos intensamente el orden y la paz que respiraríamos.

Urbanidad. Tenemos que trabajar para restablecer la urbanidad. Para hacerlo necesitamos reconocernos como comunidad. Me parece que Río Piedras es un buen sitio para empezar ese movimiento.

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